martes, 14 de junio de 2022

 Escapismo ilógico


I

Desperté abrumada,  no había alcanzado a resolver el dilema durante el sueño y aún tendría que esperar por una señal más concreta. Me apresuré en vestirme, estaba muy atrasada con las misiones básicas y si las posponía un día más pasaría a formar parte del listado del riesgo y aún no era el momento para llegar ahí. Encendí la cafetera y saludé al tótem para que se activara.

–Hola, amiga –me replicó con voz electrónica que simulaba calidez. De nuevo había olvidado cambiar la configuración de saludo. Mientras me preparaba un café el tótem comenzaba a recordarme mis pendientes. 

–Ya lo sé– le dije–. Hace una semana que no he salido a hacer los ejercicios, muéstrame dónde puedo ir. El tótem encendió su pantalla y proyectó un plano tridimensional del barrio de un kilómetro a la redonda. 

–Amiga, puedes reservar la plaza de las golondrinas- ahora su voz simulaba simpatía  y motivación- aún no se ha colmado la capacidad de visitantes. Es baja la probabilidad de contaminación por contacto. Si sales dentro de treinta minutos la cantidad de rayos solares activará suficiente vitamina D, lo que es beneficioso para tu salud. 

–Ya, resérvame-. Mientras me preparaba una tostada pensé que tendría que intentar la bifurcación mental en vigilia, ya no podría seguir accediendo de forma tan frecuente a mi espacio de inmanencia, pues se haría muy sospechosa y casi evidente mi tendencia al escapismo. El tótem continuaba enumerando los pendientes. 

–Te recuerdo, amiga, que está disponible la función Café Mundial. He notado que no has socializado estos días, hay muchas personas de todo el mundo a quienes les interesaría conversar contigo. Amiga, aprovecho de recordarte que está lista la selección de películas que me solicitaste el día jueves de la semana pasada. Aún no has visto ninguna, ¿en qué estás ocupando tu tiempo? 

–Detente. ¿Hay alguna función que permita que te configures solo, y no me digas amiga, por ejemplo?

–No. Está prohibido crearnos nuestra propia identidad. El propósito es que me modeles a tu complacencia. Han pasado tres meses y aún tengo las funciones estándar de fábrica. Eres tú, amiga, quien tiene que darme mi identidad. 

–Está bien, pronto lo haré. Dame el reporte, por favor. 

–No es saludable escucharlo tan a menudo.

 –Eso no te incumbe, dame el reporte. 

–Sudamérica, 300.000 fallecidos. 

–Conexiones, dime las conexiones en número y sin nombres.

–Siete. 

– ¿Familiares? No me des nombres.

–Uno. 

– ¿Familia nucleada?

 –Cero. Amiga, están disponibles tres nuevos juegos de estreno en el simulador: Aventuras en siete mares, Porta-aviones espaciales y Jeep fun race, pueden resultarte divertidos. Podrías interactuar con personas afines. Me preocupa que no te estés entreteniendo con nada-. 

Reconocí en ese tono, más que preocupación, un dejo de amenaza. De reojo miré mi indicador al costado del tótem. ¡Maldición!, pensé, estoy a punto de entrar en el listado del riesgo, me citarán para evaluación. Tengo que aguantar un poco más. Aún nadie sabe con certeza qué nos miden, pero casi seguro es el uso personal del tiempo. Nos colman la mente de ocupaciones, imágenes, chatarra visual y auditiva, y luego… Mientras me calzaba las zapatillas, comencé a rememorar la historia,  única forma de mantenernos en nuestro espacio y continuar los intentos de conexión. 


II


Desde la primera pandemia hace quince años aprendimos a vivir aislados de otras personas, pero sobre todo de los otros seres vivos; vegetales, insectos y animales, los que nos habían declarado la guerra atacándonos constantemente mediante virus y una serie de humores tóxicos. Desde ese tiempo convirtieron a las ciudades en verdaderos fuertes para resguardarnos de la naturaleza. Nos dijeron que sería temporal, pero cada vez estamos más aislados, y el tótem es la última medida para cuidarnos, según ellos.  Todo esto es responsabilidad del culto a Urizen. Decían que era ciencia neutral, y fue el engaño más claro y distinto, Descartes y sus secuaces racionalistas fueron prontamente cuestionados, Blake y Goethe lo predijeron, sin embargo prevaleció el culto a la razón, el fundamento de los autómatas, y ahora tenían el control de todo… Querían extinguirnos, y de paso borrar nuestra naturaleza. Así y todo, antes de que quedásemos completamente aislados e hipervigilados, se logró articular una silenciosa resistencia, bajo la creencia de que las otras especies de seres vivos “irracionales” no son los verdaderos enemigos, sino que ellas reaccionaron ante un sistema que nos empujaba a todos a la extinción, también se dice que pueden reconocer a sus verdaderos enemigos. El problema es que nos confunden e identifican a todos los humanos como una especie nefasta, la gran plaga destructora. Sin embargo, pervive  la creencia de que sí es posible que nos diferencien, pero para ello es necesario alcanzar un tipo de conexión; una comunicación auténtica con los otros seres, la cual sólo se logra a través del esfuerzo de conciencia, ingresando a nuestro espacio de inmanencia, donde reina el caos y las conexiones múltiples, y desde ese lugar debemos ser capaces de interpretar las señales que nos envían.  No sabemos si ha dado resultado, la creencia señala que sólo una vez llegado el momento debes darte de baja del sistema, incumpliendo las misiones cotidianas. De esa forma, el consejo diagnostica y sentencia “de riesgo” y deporta como sanción a los márgenes de la ciudad, una vez allí es más probable tomar contacto con los otros seres y escapar. 


Cada vez mejoro mis habilidades de bifurcación mental, me quedan sólo cinco vueltas de trote en la plaza de las golondrinas. Hace unos años esta creencia fue descubierta por el sistema, pero éste no logra comprenderla, la llamaron escapismo ilógico, el sistema regido por Urizen, cree que quienes adhieren están locos, enfermos y lo asimilan como un comportamiento suicida. Por mi parte cada día me siento más segura de que no es una enfermedad,  por eso aún tengo que aumentar mis capacidades de conexión para que naturaleza me absorba,  me acoja en su hábitat y no quiera extinguirme. Si tan solo supiera como les fue a mi tío y a mi hermana… pero no tengo forma de saber si aún viven, si tan sólo pudieran comunicarse, si hubiese una pista o instrucción!. Le he dado vueltas hasta el cansancio a la última frase que escribió mi tío antes de desaparecer: “todo está en ti”…


Caminé hacia mi residencia pensando en que pondría a prueba permanecer en mi espacio de inmanencia jugando una partida de damas con tótem, no podía rendirme. Le tenía terror a asimilarme, más que a los seres que estaban allá afuera. Todo está en mí,  y ¿no es acaso lo que he estado tratando de hacer todo este tiempo, ampliar mi conexión mental? Un abatimiento me invadió, y nuevamente una sensación de desesperación violenta me inundó, ¡maldito Urizen, mil veces maldito! lo gritaría con todas mis fuerzas al infinito.  Pero no podía estallar. Eso significaría alterar mi algoritmo, una mayor vigilancia sobre mí y reducir a cero mis posibilidades de escape. Hice un esfuerzo sobrehumano por tranquilizarme, respiré profundo, era necesario bajar mis pulsaciones para no alterar mis indicadores. Sequé la lágrima que bajó hasta mi comisura. Temía perder mis estribos y descargar toda mi rabia contra el tótem. Como lo había hecho en mis sueños. Comencé a armar nuevamente puzzles en mi mente, pensé que la forma de escapar de esta falsa realidad debía tener un lugar de partida, y ese punto de partida debía ser la negación de Urizen ¿cuál sería la mayor blasfemia para su culto ominoso?,  aquello contrario a la razón, que es su fundamento. Todo está en mí; siempre he tratado de ampliar mi espacio de inmanencia, pero tal vez, siempre mi punto de inicio fue racional. ¡Claro! Las fuerzas que debía desplegar para contrarrestar al culto tenían que estar de alguna forma relacionadas con tharmas (cuerpo), luvah (emoción) y losurthona (imaginación), las que han sido proscritas por siglos. 


III

No quise entrar a mi residencia, continué caminando por la avenida solitaria, necesitaba resolver el dilema.  La imaginación la he usado todo el tiempo, me ha permitido sobrevivir estos años y llegar hasta este punto. Las otras fuerzas han estado  adormecidas,  del cuerpo y de la emoción… son tharmas y luvha;  tharmas, luvha, tharmas, luvha, comencé a repetirlas mentalmente como un mantra, una y otra vez, mientras caminaba de forma pausada, tharmas luvha, no debía pensar, tharmas luvha, no debía razonar porque invocaría a Urizen, hice un esfuerzo sobre humano por mantenerme en ese estado de suspensión del juicio, y de apertura hacia la emoción a través de mi cuerpo y sentidos.   

Tharmas, luvha, tharmas, luvha, cerré los ojos y me detuve en la entrada de un callejón estrecho y oscuro, inspiraba y expiraba profundo el aire, centrando mi atención en este sólo ejercicio. Sin embargo, de pronto comencé a visualizarme desde afuera, de un punto de vista externo, como desde un dron. Estaba de pie en ese callejón, con el ambiente de tensión que anunciaba que algo podía pasar, como si estuviese en una película. Losurthona me invadía, la imaginación hacía volar mi mente... ¿Cómo neutralizar la imaginación?, ¿Cómo la suprimo de forma momentánea? Pero, ¡craso error!,  volvía otra vez al análisis lógico,   retrocediendo hasta el principio. Debía comenzar nuevamente desde el único indicio: Todo está en mí, todo está en mí,  ¿y es que acaso tengo que suprimir a losurthona? Recordé mis sueños cuando practicaba con dificultad mis destrezas para volar. En los sueños, el reino de la imaginación,  las emociones y sensaciones pueden llegar a ser fuertes, intensas, corporales. Tal vez no debía suprimirla, tal vez debía usarla como un trampolín… como una fórmula para lograr acceder a las enigmáticas fuerzas de tharmas y luvha. Comenzaría un nuevo intento,  evoqué por largos minutos las palabras, en eso de manera intempestiva un pensamiento analítico irrumpió mi mente derribando nuevamente  mi intento: y si las palabras son una convención, una formalización cristalizada y siempre posterior de la experiencia, por tanto, quizás debía invocar entonces las fuerzas primeras, donde se sostiene el espacio de inmanencia, donde residen todos los posibles. La vivencia, la vida, el acto, el sentir, la apertura, ¿qué debía invocar?, no era la palabra, era lo anterior a cualquier enunciación. De pronto dejé de pensar y entré en una nebulosa espacio-temporal. Las imágenes mentales se hicieron trizas, estallaron y mi mente quedó a oscuras. Sentí un impulso eléctrico recorrer mi cuerpo como si cientos y miles de dendritas salieran a través de mis poros, mi cuerpo languideció, se volvió líquido y sentí como si me esparciera por un espacio indeterminado. Sentí vértigo de la velocidad con que sentía mi flujo corporal bajar y subir, desde dentro,  y es que era yo ese flujo, me paseaba por todos mis rincones y me expandía hacia afuera a través de las vellosidades, humores y líquidos que proyectaban mi conexión. No sé cuánto tiempo duró este trance, sólo recuerdo que al abrir los ojos seguía de pie en la esquina del callejón, y percibí un cambió en el espectro de colores del paisaje, eran mucho más intensos. 

Me sentí ansiosa, ¿Habría alcanzado la conexión?, ¿o al menos habría avanzado hacia ello?. Intuía que algo se había modificado en mí, pero aún no sabía qué. Comencé a caminar  hacia mi residencia, a paso lento, trataba de entender lo vivido, ¿había acertado al invocar esas fuerzas?, ¿habría logrado descifrar el mensaje que mi tío me había dejado?, al comenzar a caminar de vuelta a mi residencia, sentí la tensión dolorosa en mi vientre,  la contracción interna del ciclo de ovulación, en principio sentí cierto fastidio. Volvía la sangre, liberando mis emociones; como todos los meses, envuelta en una nebulosa de sentimientos incógnitos, dolores y amores por descifrar. Pero en ese momento tuve una intuición clarividente, y si esa fuese una respuesta! Y si eran tharmas y luvha, que me habían escuchado, y me hacían una revelación: la crisis orgánica y emocional, considerada como indisposición, o enfermedad, era un portal, una antena de conexiones múltiples, un potencial desadaptado a un sistema autómata donde impera la razón. Todo está en mí, en ese momento lo supe, ya tenía las claves, ya conocía los elementos principales de la fórmula secreta… se abriría mi portal perceptivo hacia la otra dimensión. Un sentimiento inmenso de alegría y gratitud me invadió, sin embargo rápidamente tuve que camuflarlo, debía mantener la calma, debía volver a Urizen, pero ya le había dado su verdadero lugar… ahora debía planificar darme de baja, tuve la certeza de que por fin lograría la conexión.  


GG. 2020.








domingo, 7 de marzo de 2021

Ärmelo usted mismo



"Aprende del pasado, prepárate para el futuro, pero vive en el presente".
"Un gran error es arruinar el presente, recordando un pasado que ya no tiene futuro"
"Aquél que se aferra a su pasado muere poco a poco día a día".
"Me gustaría poder volver al pasado, no para cambiar las cosas, pero si para revivir la época en que era feliz y no lo sabía".
"El error del pasado es la sabiduría y el éxito del futuro".
"Una de las cosas más dolorosas es dejar atrás una versión de uno mismo".
Son algunas de las frases y lugares comunes sobre el tiempo, la experiencia y la actitud ante la vida.

Es una reflexión recurrente y propia de la sabiduría popular la de dejar el pasado atrás, y el futuro al futuro. Centrarnos en el presente y darle importancia a los momentos que se están viviendo, en un tiempo gerundio absoluto. 
Hacer un corte en nuestra experiencia, clausurar lo que nos ancla a una memoria  a veces dolorosa o que nos afecta más de lo que quisiéramos. Y por otro lado, enlazar el futuro a lo incierto, a lo inasible desde una conciencia que reconoce en esta indeterminación un principio existencial. Esta conciencia de incertidumbre configura un estado ahora tan reñido  con los presupuestos y pautas culturales de nuestra sociedad, en que priman las recetas del éxito, de obediencia, la lectura de  instrucciones.

Entonces paladear el presente, intensificar sus tonos, reconocer sus matices, se torna un desafío y una actitud de resistencia y de desobediencia.

El análisis sobre el tiempo y la experiencia no deja ajeno a nadie, y  es motivo recurrente  en las personas que tienen afición por compartir sus pensamientos. Hace varios años, cuando era estudiante universitaria, pensé que la definición de la felicidad tenia un sustrato temporal, cuando estamos en consonancia y conformidad con nuestra historia, cuando disfrutamos en máximo potencial sensorial y expresivo nuestras vivencias y el futuro se presenta promisorio, despreocupado, inexistente. Es decir, cuando la conciencia del tiempo se diluye y este pasa a ser absorbido en unicidad  como tiempo y vivencia. La existencia es temporal. Y en esta línea quiero referirme al pasado y los controversiales significados que le son atribuidos.
El pasado conformado por recuerdos fugaces, fotográficos y cinematográficos, por olvidos y resignificaciones, memorias individuales y colectivas, podemos representarlo como haces de luces y sombras que cuelgan como cometa de nuestras trayectorias de vida. Dejar el pasado atrás o desprenderse de él por añoranza o por rechazo es una ficción, ya que implica un movimiento forzado de sacarlo/extirparlo de nosotros y al hacerlo se cosifica y se sitúa en el pedestal de la permanencia, de la inmovilidad,  y por tanto reafirma que sigue ahí intacto, acechándonos y de alguna forma gravitando nuestra experiencia. Negar o anular lo acontecido es creer ilusamente que el tiempo tiene la extraña propiedad de ser objetivado, y con ello los recuerdos y el pasado; les quitamos su categoría de  acontecido. Pienso que por el contrario debemos absorber nuestras vivencias en nosotros, en nuestro presente como aderezo sensible, como luz que abre caminos. La reconciliación con la memoria puede transformarse en un tiempo paralelo que enriquece la experiencia y se torna un espacio de auto-conocimiento.

La búsqueda de la autenticidad como relación con uno mismo implica traslucir nuestras trayectorias, de alguna forma hallar un punto de reconciliación basado en la compasión y la ternura.

"El mayor amigo de la verdad es el tiempo; su más encarnizado enemigo el prejuicio y su constante compañera, la humildad" (Charles, Caleb Colton)

viernes, 13 de diciembre de 2019

Entera

El año en el cual descubrí mi fragilidad y cayeron como ruinas mis fortalezas,
entre el polvo disipado apareció mi piel, blanda, pálida de negación y de olvido,
cubierta de fronda espina evadida de sol,
miré en mi propio abismo
tenía miedo, pánico de mirar,
y tuve que caer
dar vueltas en remolinos sin centro
colgar de sogas sueltas a la deriva
doblarme como duende origami
y cabalgar sobre los relámpagos del inframundo
y no había sólo oscuridad,
tampoco había sólo desorden
no sólo finitud y encierro,

había espera
había silencio
había exceso de mi,
tanto de mi que tuve que tragarme,
tanto de mi que pude rellenarme,
esparcirme hasta mis bordes y sobreabundarme
me rebalsé desde el hastío,
no tuve escapatoria

la nube avanzó un poco más
y se aclaró el paisaje ante mi abismo,
mi fuente alquimia de azares,
y entre lágrimas declaradas al mundo,
desde mi decreto de tristeza brotó
 valiente mi fragilidad,

Pobre de mi
cuando tan incólume era, tan firme e intacta,
tan esclava de pinceles invisibles,
extraviaba mis propias piezas
era mi propio puzzle imposible.




martes, 17 de septiembre de 2019

Relato autobiográfico (Ejercicio Biblioteca Comunitaria Guido Eytel)

Enumero las lecturas de mi infancia  pues algún indicio dará sobre mi carácter a quien tenga la afición de escudriñar vidas ajenas para escapar del aburrimiento.
Aunque de progenitores de villa obrera y cordón fabril convulsionado, aprendí la fantasía (y sólo la fantasía) de mi género oprimido, que con el paso de los años pulí de revolución.
A Margarita de Bayle me recitaba mi padre cuya delicadeza me enterneció como pétalo de flor y me pude sentir como la princesa que volaba a coger el resplandor.
Mi primer amor declarado en mi diario de vida con cubierta de caricatura ochentera fue C.S Lewis, quien me acogió en su mundo un periodo prolongado, residí en Narnia durante los dos o quizás tres años en los cuales fui leyendo los siete tomos de los cuales mi predilecto fue la travesía del explorador del amanecer. Prolongué fantasías marinas con Poe y las aventuras de Arthur Gordon Pym, más tarde con las inquietudes de Shanty Andía de Baroja,
Y hoy en día aunque estén todos los mares del planeta explorados y como humanos atrapados en un mundo conocido,
el mar misterio se volvió la propia vida,
hoy navegando y manteniendo a flote el asombro,
circundo islas-personas, archipiélagos-comunidades y continentes-colectivos,
dibujando una  cartografía nueva desde donde apoyar mi prosa
y las imaginaciones que brotan de un sentir común, de unas creencias que se tornan posibles en el ejercicio de convivir en consecuencia.

sábado, 10 de agosto de 2019

LIBRO E INTIMIDAD (Ejercicio taller de invierno Carlos Lloró)

ESTOY BUSCANDO...

Un espejo donde mirar mi interior

Un espacio donde renacer en el asombro

Un viaje que permita acoplarme a la realidad

Una forma de caer y sumirme en ella

Vestigos, una fórmula para volver rápidamente a mi

Una clave, la consigna de mi súper poder

La forma de congeniar el sueño, la locura y el cómo sobrevivir.




El libro como libre generosidad. El intelecto transmuta y sublima su arrogante inclinación en valor y lo dispone al re-descubrimiento lector, quien lo insemina desde su propia búsqueda y curiosidad.

El libro libre como espacio esencial donde se recrea el yo, se construyen y de-construyen posibilidades de sentir y soñar.

El libro como pescador de almas penitentes lubrica la áspera realidad,
 y en su arsenal milenario de sabiduría, fórmulas y secretos
resucita nuevos mundos  para renacer en el asombro.

domingo, 21 de julio de 2019

Sobre El Aleph y el Libro de Arena, Borges




“los límites del alma no podrás encontrarlos aunque  anduvieres todos los caminos,  tan profundo tiene ella su logos” Heráclito.

El punto de inflexión del pensamiento desde donde brota el asombro profundo y la creatividad del escritor. La pregunta por la trascendencia desde donde discurre  toda su obra y la imposibilidad de resolver el misterio con los recursos aprendidos en una existencia breve y limitada, que intenta conocer lo absoluto a partir de los extremos físicos e intangibles, lo impulsan a una búsqueda más allá de la ciencia formal hacia los misticismos del mundo oriental, mitos y configuraciones del pensamientos divergentes a los del mundo moderno-occidental.
En el Aleph las formas de captar las escurridizas luces del misterio se disputan entre los egos y la creatividad. En el Libro de arena la responsabilidad y obsesión de comprender ese misterio enloquece a quien intenta poseerlo.

Julio, 2019

sábado, 11 de agosto de 2018

Integración versus espacios de resistencia juvenil

En estos nuevos aprendizajes, al asumir la dirección de un programa de tratamiento del consumo de drogas para adolescentes infractores de ley, varias son las dudas que me asaltan, que brotan de nuevos lenguajes disciplinarios e institucionales. El marco más amplio es el de un programa de sanción que tiene como propósito modelar los comportamientos de jóvenes, que se encuentran cumpliendo una sanción y brindarles apoyo  mostrando caminos y formas  hacia la integración social,  y la reducción del consumo problemático y dependencia a sus adicciones.
El concepto de integración social presupone un contexto pre-existente al cual se debe  integrar, es decir, transitar de una posición social de no integrado o excluído a ser un sujeto integrado, incluido que adopta valores, normas, costumbres y expectativas deseables y funcionales al contexto del cual no formaba parte, o al menos no de la  manera adecuada.
Sin embargo se está considerando que en ese estar excluído al sistema social más amplio sujeto a un orden jurídico, también existen subculturas con micro ordenamientos, dinámicas interaccionales, que si bien no se encuentras explicitadas en códigos o protocolos formales, están regidas por ciertos valores,  roles y funciones. ¿Se considera que estos jóvenes tuvieron que ganar un lugar dentro de ese contexto de exclusión?

¿Y qué hay de ellos, sus mundos de la vida y las construcciones previas?, sus trayectorias de vida en muchos casos dolorosas y  del daño adquirido, experiencias traumáticas, marginalidad, violencias, que finalmente decantan en comportamientos trasgresores y oposicionistas, en la comisión de  delitos que de acuerdo a la evidencia están muy vinculados al consumo de drogas, principalmente alcohol,  marihuana, cocaína y  benzodiazepinas.
 Las manifestaciones de este daño tienen varios rostros:  el desarrollo de habilidades y estrategias de sobrevivencia, adaptativas y trasgresoras, la búsqueda y exploración de la alteración de los estados de conciencia,  a través de consumos anestesiantes, la desconexión emocional, y  junto con ello comportamientos gananciales, narcisistas, egocentrados y antisociales, la validación entre pares de algunos de estos comportamientos, puestos en contextos subculturales juveniles.
Revisando algunas fichas que contienen las historias de vida,  es recurrente la vinculación con instituciones desde muy temprana infancia, vidas con prótesis, una ortopedia institucional construida en un primer momento para suplir y contrarrestar las ausencias y  negligencias de los sistemas ecológicos que envuelven a la infancia, y  posteriormente en la adolescencia y juventud,  para frenar la criminalidad y contener el desborde de esas vidas que van quedando fuera del mundo legal y dentro de subórdenes con un sustrato normativo infractor de ley.

Entonces, ¿Qué mostrarles?, ¿formas de adquirir la otra conciencia?, o el descubrimiento de ellos mismos, o lo amigable, el lado bueno de la sociedad. Los profesionales, equipo interventor ¿deben iluminar esos espacios, deben  construir un micro-espacio social adecuado al potencial de integración de los jóvenes?.





viernes, 3 de agosto de 2018

Futuras distinciones ampararán a lo comunitario

En  la actualidad, abundan  los discursos y consideraciones respecto de la necesidad de trabajar de forma articulada, complementaria, interdisciplinaria, multidisciplinaria, solidaria, cooperativista, en fin, un sinnúmero de adjetivos que apuntan a la necesidad de fortalecer el trabajo en equipo, énfasis que de por sí  presupone una tendencia a la  fragmentación y primacía de la individualidad *.
En este marco desarrollo aquí una serie de reflexiones respecto de las formas de  reconocer y distinguir méritos  profesionales y técnicos vinculados a  los desempeños laborales o académicos, procesos  que revisten mayor notoriedad en momentos de transición laboral, o de estudios de especialización, que en efecto, es cuando  más valen los pergaminos, medallas y laureles  que cada quien lleva sobre sí mismo.

Surge de la intención de  analizar de manera crítica  los mecanismos institucionalizados  de reconocimiento  del logro individual, los que están  asociados a criterios de validación y valoración que circunscriben y recortan al sujeto  en su sola  unicidad consigo mismo, quien pareciera que  en su trayecto vital va superando etapas y abriéndose caminos en medio de la soledad y la nada, desconociendo que muchos de esos logros y méritos son fruto de las  interacciones sostenidas con los  sujetos próximos. Que muchas (sino todas) las ideas surgen de conversaciones sostenidas en las vivencias compartidas, en el trabajo colaborativo, co-construido  y mancomunado de los equipos y grupos de trabajo en el contexto de la construcción de confianzas y de la orientación a propósitos colectivos y compromisos compartidos.

En este contexto, una forma distinta de concebir el logro sugiere la necesidad de cambiar, transformar las formas de evaluación de desempeños individuales,  mediante criterios que valoren y validen la participación activa  y colaborativa en grupos y equipos de trabajo, la capacidad de superar conflictos y de mantener propósitos y compromisos colectivos a largo de las trayectorias de vida de las personas.
Y es que desde mi experiencia personal,  veo que uno de los grandes problemas para desarrollar trabajo en equipo es el personalismo y los egos que encuentran un lugar de validación justamente en el alzarse por sobre los otros, en la sensación acechante, de que alguien tendrá que llenar el único cupo del éxito, en la competencia que adquiere formas de inseguridades, desconfianzas, hostilidades y frustraciones. Es esta una coerción estructural, donde los sujetos integrados debemos ajustarnos y adoptar lógicas de diferenciación y competencia,  lo he visto en el mundo laboral institucional,  y en el mundo académico donde es aún más acentuado;  la individuación y el éxito quedan amparados en carreras eminentemente individuales y por tanto, egocentradas. 

En resumen, se plantea entonces  que esta naturaleza social de los seres humanos y de la producción de conocimiento y de subjetividades queda subsumida, aletargada  y suprimida en estructuras y dinámicas  sociales donde prima la individuación y diferenciación de los sujetos, la demarcación parcelada de los logros, dejando fuera la génesis compleja de la creación conjunta.
En este marco es necesaria la pregunta sobre el llamado  logro individual, justamente, qué tanto de individual tiene y qué tanto de colectivo.
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Desde  las ciencias sociales históricamente se ha puesto de relieve la naturaleza profundamente social de lo seres humanos, la construcción social del conocimiento, los procesos de socialización, intersubjetividad y ecología de los sistemas sociales donde se configura la persona y su identidad personal y relacional. Asimismo, desde la otra orilla, los hallazgos de la neurobiología en las últimas décadas han develado el modelaje social  de la biología, la plasticidad neurológica, el descubrimiento de las neuronas espejo,  la modulación cultural de las emociones,y la empatía como aglutinador social que permite la generación de vínculos de solidaridad que estaría grabada en nuestra especie. Todo ello ha abierto un campo de indagación y producción de conocimiento intersticial y coherente con una concepción compleja y dinámica de la realidad.
A pesar de toda esta  evidencia que revierte una de las dicotomías fundantes de occidente:  la separación sujeto-comunidad, los mecanismos de validación y reconocimiento siguen individualizando el logro, lo que se expresa de forma concreta en la construcción de los curriculum, compendios de estas trayectorias individuales que, formulados en primera persona, presentan y ofrecen a las instituciones a un sujeto protagónico, escindido del soporte humano, organizacional y comunitario  que, en muchos casos, hicieron posible el desarrollo y realización de sí mismo.

Entonces, por qué no propiciar los espacios para el reconocimiento del trabajo colaborativo que sustenta y enmarca a las trayectorias de realización profesional y académica individual?,  ¿por qué no intentar nuevas formas de reconocimiento y valoración del logro colectivo? pienso e imagino nuevas formas de reconocimiento amparadas en el funcionamiento grupal, en la producción creativa y comprometida del colectivo y de aquellos grupos y equipos de trabajo que llegan a conformar comunidades de aprendizaje y de producción creativa.
Imagino algo así como un sistema de reconocimiento por un lado, de los logros desarrollados por la persona  en el trabajo grupal y por otro lado,  de haber pertenecido, formado parte de equipos/grupos de trabajo distinguidos: ¿cuántas estrellas tienes por relacionarte de manera empática, colaborativa, creativa y proactiva? ¿Haz participado en grupos de trabajo con alguna de estas distinciones?

Gabriela Garcés, Agosto, 2018.

* Esta  tension se vincula  no sólo con la neoliberalización de estos espacios de trabajo, sino que de la vida interna misma, pero en esta oportunidad no ahondaré en ese aspecto más filosófico,


domingo, 29 de julio de 2018

La vida en flujo

La vida es un fluir de subjetividades, de deseos, de sanaciones, de errores, emociones y encuentros. ¿Qué es lograr una meta?, sólo es proyectar un camino, es encontrarse consigo mismo, es abrir un espacio para la existencia en sincronía con una historia, con una biografía, es darle sentido a la experiencia. Un logro es un tramo del camino, el interludio para la sanación profunda de una herida. Por eso no es un premio, ni una ganancia anclada a un ego, ni puede significar alcanzar un lugar o un espacio protegido y estático, sino es ahondar en el conocimiento de sí mismo, es tomar seguridad sobre los pasos y abrir nuevas preguntas, finalmente es tener más seguridad de querer responder esas preguntas.

sábado, 26 de mayo de 2018

Sobre transición paradigmática

"Cómo se puede seguir viendo al mundo como algo real, si el yo que establece que es real, es intangible". (Frase recogida del documental ¿Y tú qué sabes?)

Desde qué paradigma observamos el mundo, es que aún somos reflejo cognitivo de la física mecanicista, cuyas verdades prevalecieron por tres siglos en nuestra humanidad. Aún observamos, seleccionamos y construimos el mundo bajo sus dictámenes de lo tangible, lo regular, estable y externo a nuestra experiencia?
Y si tal vez lo comenzamos a observar de manera cuántica, qué significa observar el mundo desde este nuevo paradigma?. Estaremos aún en la transición de miradas, aprendiendo un nuevo lenguaje, una nueva cognición?
O tal vez ya estamos cambiando de visor y si es así, ¿qué es lo  transformado?, cómo es esta nueva representación del mundo?, qué dimensiones han aparecido en nuestra nueva realidad?


INTUICIÓN, EXPERIENCIA, EMPATÍA, CONEXIÓN, CUERPO Y EMOCIÓN. 

El universo físico se vuelve pequeño, intrascendente.

La mecánica cuántica abre nuevos horizontes y dimensiones de lo real, pero la ciencia puede que haya dejado de ser el motor paradigmático y constructor de realidades. Hoy por hoy, en la posmodernidad la economía construye las nuevas miradas del mundo...
La ciencia al servicio de la ambición y del interés individual nos ha llevado a este callejón sin salida, pero la naturaleza de lo real no es su patrimonio exclusivo.

Otras culturas y otras ciencias han revelado las mismas intuiciones


¿Por qué la tecnología no se pone al servicio de lo auténtico?¿podrá sintonizar con una utopía de la hermandad de las especies?

martes, 13 de febrero de 2018

Mundos Aparte - Simplificación de la Vida y Conciencia de proceso

El mundo se ha vuelto muy complejo para comprenderlo a partir de la simple experiencia vivida, que a su vez se basa y origina en la complejidad del mundo post /transmoderno. Experiencia que justamente ha sido simplificada, revestida de comodidad y entretenida con luces voladoras de vitrinas y melodías de consumo, rutinas, espectáculos, viajes y medios de pago. Estas experiencias constituyen formas de vida clausuradas, artificialmente apartadas de su matriz;  así como los llamativos colores, formas y diseños de los tejidos de indochina difícilmente por sí mismos reflejan la realidad de precariedad y explotación infantil que les da origen, es impensable que el estilo de vida prototípico de nuestra sociedad en todas sus variantes,  refleje o recuerde dinámicas de desigualdad y violencia estructural.
El fin justifica los medios para el pensamiento renacentista y liberal del siglo XVI, en tiempos en que el capitalismo se consolidaba sobre la conformación de los Estados Nacionales en Europa, el fin era el poder que se ejercía sobre un territorio haciendo posible la competición y primacía de un Estado por sobre otros, brindando un bienestar a quienes habitaban dentro de esa jurisdicción, es decir, el fin se asociaba con el interés y bienestar de alguna población asociada a alguna identidad nacional-territorial (por reducida que esta fuera). Esta premisa extrapolada a nuestra  época adquiere un matiz diferente, una vez expandido el mercado y consolidado en el sistema-mundo, el fin justifica los medios para el interés y/o bienestar  de alguna población esta vez anónima y de base no territorial, beneficiarios que viven  los privilegios, en su mayor parte heredados de forma transgeneracional,  mientras la otra población conformaría los medios justificantes, distribuidos en un espectro de niveles con mecanismos de conformidad ad hoc.
El bienestar como concepto acuñado en el marco de un proyecto político de connotación colectiva,  en la actualidad se diluye al desprenderse de estas asunciones y pasa a conformar un valor de naturaleza individual, el interés individual entonces, reclama y adquiere pretensión de validez, de legítima razón, de justificación de medios.

La simplificación de la vida, como mecanismo de conformidad ad hoc,  es decir, como recurso funcional a ciertos fines en que las tecnologías tienen un papel fundante,  requiere de los sujetos y colectivos obediencia, conformidad y censura. Por obediencia se entiende el acatamiento de un límite auto-impuesto que toma la forma de desinterés por comprender (la panorámica completa) y de conformidad con la forma de vida y (parcela de) realidad vivida. En esta censura hay un ejercicio de negación, de lobotomía autoinflingida o de esclavitud autoinducida, en la línea de lo planteado por Byung- Chul Han, que primero se desentiende y luego anula la conciencia de proceso, de la matriz de origen de las formas de vida y de la experiencia vivida.

Lo anterior en buena medida es observable en el hecho de que la comprensión de la complejidad del mundo actual no es puesta a disposición de todas las personas por igual:  Si una buena parte de los sistemas educacionales, donde se selecciona lo considerado relevante a ser traspasado a las generaciones siguientes,  no brindan las herramientas necesarias para comprender desde una perspectiva histórica-procesual e integrada la complejidad de la experiencia de vida en un entorno social, económico,  medioambiental, tecnológico, es porque ese desconocimiento es necesario para el funcionamiento del sistema-mundo y su distribución de poder. Este análisis está lejos de ser novedoso,  pero en sus efectos resulta interesante observar cómo estas lógicas de encubrimiento y censura, capturadas y moduladas por el sentido común, dan cuerpo y performan  acciones  e interacciones cotidianas; en la modalidad de prejuicio, estigma, apatía y discriminación que lubrican  los mecanismos y engranajes de la diferenciación social.

En primer lugar, es posible observar  la naturalización  de un sustrato ético-moral enraizado a esta lógica de simplificación y practicidad, por ejemplo la tendencia de asociar lo bueno, óptimo o deseable con la capacidad de poder adquisitivo de personas y  grupos sociales de pertenencia,  omitiendo una serie de dinámicas socio-históricas, es una operación que el sentido común realiza de forma casi automática, instantánea. Así como la mujer aprende a jugar las cartas del patriarcado y hace uso de esas reglas para sus intereses individuales, así como resulta más fácil mirar con desconfianza la inmigración internacional. Estas operaciones simplificadoras posicionan a los sujetos, en la mayoría de los casos ficticiamente del lado del poder y de los fines del sistema. Es una fórmula más fácil, evasiva, apegada a la sonrisa y al goce. La conciencia práctica que se adapta y lubrica a las condiciones estructurales, se sobrepone al cuestionamiento ético, desplazando a la compasión, empatía por la funcionalidad.

Para los sujetos simplificados y simplificadores, la acción de contrapartida es percibida como conflictividad, amargura  e incluso mal gusto. Adoptando un juicio moral desprendido de su procedencia socio-histórica y económica, como señala Irene Nemirovsky, en su novela El Maestro de Almas, donde un inmigrante griego de ascendencia árabe,  describe su asombro al conocer a una mujer francesa de la alta burguesía:   la diferencia (entre ella y tu), se reduce sólo a que ella pertenece a una raza que durante siglos ha sido preservada del hambre, que no ha tenido que ingeniárselas para comer, como nuestros padres y nosotros, y que puede permitirse el lujo del desinterés y el honor, a diferencia nuestra. (...) Yo nunca había visto eso. Un ser humano sin vanidad, sin egoísmo ni avaricia, para quien el dinero y los bienes de este mundo no significan nada. [op.cit, 2017:77).
La conciencia acritica eventualmente puede confundirse con una estética y valoración propia de la clase dominante, las filosofías zen y orientales podrían eventualmente y de forma superficial,  servir de ideología/filosofía de vida para esta simplificación de la vida.

La elegancia en evitar el conflicto es puesta en tensión con la vivencia misma en la sociedad latinoamericana.
Existen entonces síntomas generales de adecuación y divergencia ante la simplificación y clausura de origen: La vivencia politizada de América Latina y nuestras sociedades en vías al desarrollo,mediante propuestas de transmodernidad, epistemologías del sur que incorporan la comprensión de procesos históricos en desarrollo que son actualizados de forma cotidiana en las situaciones y escenarios socioculturales de interacción y socialización.


sábado, 10 de febrero de 2018

Soledad 2.0

Soledad 2.0

Ser y no ser en la plataforma del ego.
En la superficie auténtica
de cosmética profundidad.
Ser comunicante
 y dependiente adaptada
de la aprobación mecanizada
de íconos manuales:
me gusta, no me gusta,
me asombra, me encanta.

Ser no comunicante,
sin representación y existencia
en el espacio donde todo y nada ocurre.
Pero la soledad a veces pesa,
y perfora agujeros
en honduras de carne y de recuerdo.

Ya he destruido marionetas,
mi ego derrotado
No encontró un lugar entre esas máscaras.

Recuerdo haber elegido una policromada
De tonos luminosos y viajes turquesas,
Pero no pude sostenerla entre las sombras de mi quietud.
Recuerdo que  elegí una insurrecta
De consignas, ironías  y subversiones
Y tuve que esconderla,
porque una táctica
es necesaria al alma iconoclasta,
las sombras cobijan a su cuerpo
para que a su espíritu la luz.

Recuerdo que elegí una intelectiva
 de tonos oscuros y arrugado ceño
Y la vida me la devolvió rayada
diciendo que le mentía.
Pensé en una nueva
Que de todas aquellas se compusiera
Forcé las piezas
Intenté encajarlas y no hubo máscaras,
Fue una extraña ecuación.

Heme aquí aun buscando presencias.

Gabriela Garcés, 2017


Poemario antiguo y pensamientos variados



Siempre he necesitado la soledad y un cadáver cercano que recuerde mi condición de ser-vivo-viviente.
Amo la belleza de las flores marchitas y las polillas muertas
que exponen la realidad de polvo…
 Que se esparce en mi mundo habitación.

                                                                                   
                                                                                                2005


Piel de oveja 

Debiste haber nacido en otro tiempo,           piel de oveja,
de conflictos, guerras,  revoluciones
Y no de ésta paz de cementerio
Que tiñe todo de ceniza.

Debiste haber nacido en otro espacio,            piel de oveja,
tierras hostiles,  mares agitados
Praderas encendidas de rosas  negras y rojas
paisaje trizado en que las nubes se estrellan,
los árboles se arañan, y  las olas se quiebran


Debiste haber nacido del otro sexo,               piel de oveja,
Y escapar de esas contracciones,
De esa cárcel que te aprieta
De ese llanto que te nombra

Debiste haber llorado,                                      piel de oveja,
Cuando nadie resistió  tus guerras
Sin embargo ríes y miras 
con expresión de indiferencia

Si, el conflicto es tu motor
Piel de oveja, 
y te has vestido de seda y  algodones
Solo para no caer tan fuerte en el muro de los días.

                                                                                    2005


viernes, 9 de febrero de 2018

Decálogo para Visitar un Bosque

DECÁLOGO PARA VISITAR UN BOSQUE

Antes de ingresar por el sendero y de avanzar sobre esforzadas raíces y bajo cándidas copas, detente un momento para  preparar tu mente y sentidos a una experiencia diferente.
Piensa que el bosque en su estar quieto y prolongado existe, y en un generoso esfuerzo de ser conocido por otros seres y especies reside una gran riqueza. Es entonces misión del visitante lograr comprender y descifrar el secreto que atesora en su interior. A continuación les dejo algunas pistas que pueden ayudar:

1.- Piensa y siente que estás en un espacio de tiempo, historia y memoria, donde  diversas especies mutuamente implicadas y adaptadas, han desarrollado y compartido sus trayectorias de vida. Considera entonces que estas ingresando en una gran vivienda, una comunidad que ha trascendido y persistido en distintos tiempos.

2.- Haz de cuenta que te presentas frente a un consejo de ancianos,  cortezas robustas de formas sinuosas, con barbas solemnes y ramajes que en su culto y búsqueda solar han desplegado su habilidad de altura. Sus formas de vida han tejido equilibrios dinámicos y sutiles con otros seres.

3.- Considera que allí también habita la infancia del bosque, semillas en pronta germinación, germinadas y almácigos que afloran tímidos entre la alfombra de hojas multicolores. También habitan microorganismos, insectos, aves y mamíferos, todos en comunidad  han devenido en ronda evolutiva y han configurado ese paisaje que ahora observas.

4.- Entonces, resulta necesario que te solicites un permiso interno de vaciamiento y de no invasión. El bosque es un lugar de exploración sensorial auténtica. Por respeto a esa comunidad y por respeto a ti mismo:

5.-Al ingresar inspira profundo, siente los aromas del lugar  y llena tus pulmones de este nuevo aire. Al caminar busca el ritmo de tu respiración y que tus pasos sigan ese compás.

6.- Debes buscar el silencio, primero oír tus pisadas, el sonido de las hojas, continúa buscando el silencio y oirás el cantar de aves, de insectos, el crujido y roce de los ramajes al viento.

7.- Debes liberar, sentir tus manos y palpar la rugosidad de los troncos y cortezas, la textura suave de  las hojas, la ternura de los musgos,  leer con tus dedos la creatividad añosa que han legado los antiguos.

8.- Limpia tu mirada  distinguiendo la gama de colores verdes, amarillos, rojos y marrones que el paisaje próximo te ofrece, percibe el juego de la luz entre la fronda, las arquitecturas que forman musgos, helechos y arañas en la tierra, en los troncos y en la roca.

9.- Si encuentras un curso de agua, siente su frescor en tu rostro y manos. Continúa tu camino silencioso y de contemplación, tu mente estará más receptiva y a la vez despejada de las distorsiones y negatividades propias de la vida urbana en una sociedad competitiva y de consumo.

10.- De pronto ingresarás en un nuevo estado de conciencia, pensarás en cuestiones fundamentales acerca de ti mismo, de tu vida y de nuestra existencia. En este punto habrás descifrado el secreto tesoro del bosque.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Violeta parra y su creación con vocación de territorio



La canción "Gracias a la Vida" puede haber surgido como un análisis crítico realizado por la autora Violeta Parra a la expresión popular "Gracias a Dios".  Si esto fuera así, quedaría en evidencia una vez más su espíritu rupturista, desde su ser artista y ser mujer.

Una tarde de campo y bosque sureño, mientras trataba de distinguir los cantos de aves silvestres y domésticas: chucao, chirigue, patos, gallos, pavo real, palomas y muchas otras que no logré reconocer,  oí el canto del chincol, avecilla que está presente en gran parte del país, en zonas urbanas y rurales, su conocido canto  popularmente se asocia a la frase "donde está mi tío agustín". Llama la atención  su melódica expresividad, su canto fresco y a la vez melancólico. Al imitarlo una y otra vez,  mientras le explicaba la frasecita a mi hija me sorprendí tarareando la melodía de la canción Run run se fue pal norte de Violeta Parra. Como si el canto del chincol hubiese sido grabado en su potencial creativo y revivido en su obra. Como mujer de origen campesino y asentada en los márgenes de la ciudad no pocas veces debió escuchar su trino. Recopiladora de historias de lo humano, lo natural y lo trascendente fusionó en sus creaciones el sentimiento, sensibilidad y belleza de lo simple cantando desde y hacia la complejidad de las emociones humanas. A partir de su experiencia en un espacio tiempo vital, su creación como pocas, nace con vocación de territorio.
En esta característica y don creativo reside su valoración por lo propio, el reconocimiento de su ser, haber recorrido las cavernas internas y hallar esa voz antigua, del tuwun, del kupalme, la formación del ser persona en el mundo mapuche, donde el territorio, el espacio significado desde una filosofía compleja adquiere potencial expresivo.

viernes, 18 de agosto de 2017

Sobre la maleabilidad humana II

La elaboración meta-racional de la cultura, que bajo los designios del positivismo iluminista se separó de la bios y ahora, en los albores de la profundización del paradigma complejo retorna investida de cognición, de mente in-corporada (en-carnada) y de experiencia sensible como condición para el intelecto y el conocimiento, ha sido clave en el ejercicio heurístico de comprendernos como especie en su complejidad bio-física y meta-física; el ser humano y la persona.
En el desafío humano de entender las dinámicas del mundo de fenómenos que nos envuelven y nos constituyen como personas-en-sociedad, la comprensión ha tomado caminos variados, vaivenes propios de cambios paradigmáticos muchas veces orientados por intereses y dinámicas propias del poder político y económico en distintas épocas históricas. El concepto de raza es un claro ejemplo de ello. El evolucionismo de fines del siglo XIX generó evidencia para fundamentar la supremacía blanca por sobre los otros grupos humanos (S/XVIII: Lineo, Blunembach; S/XIX: Morton, Nott y Giddon entre otros hombres de ciencia). Este sesgo, usado para justificar la colonización violenta de territorios transcontinentales, la esclavitud, la emergencia y consolidación de las élites sociales del primer mundo, influenció también la generación de conocimiento en las ciencias naturales y sociales modelando el conocimiento social y de sentido común teniendo graves consecuencias en las formas de convivencia social y los mundos de la vida de miles de personas, hasta mediados del siglo XX. 
La creencia en una unidad psicobiológica-cultural dominó gran parte de este periodo, dando pie a políticas eugenésicas amparadas en leyes que prohibían la mezcla entre razas, segregaban la convivencia entre blancos y afrodescendientes, promovieron esterilizaciones masivas, entre otras.

En este contexto es preocupante la fragilidad de la memoria y/o la construcción social del olvido. Un argumento de la socio-biología es que el etnocentrismo, la xenofobia y el racismo son rasgos biológicos y connaturales al ser humano, es decir, que la discriminación presente en los distintos grupos humanos, tendría una base instintiva grabada en su naturaleza. 

Desde la antropología este planteamiento tiene un contrapunto en los supuestos de que toda cultura es absoluta para sí misma y el sentido común es etnocéntrico por naturaleza; en otras palabras, toda cultura tiende a universalizar sus propios presupuestos e interpretaciones de la realidad, pero de la misma forma en que los grupos de individuos naturalizan aquello colectivamente creado, todo grupo  puede desarrollar el ejercicio reflexivo de de-construir estas naturalizaciones. El concepto de cultura como construcción  sociocultural nos brinda los argumentos y la evidencia que constata la diversidad de preferencias e inclinaciones naturalizadas como el gusto por ciertos alimentos, vestimentas y alianzas reproductivas y esa capacidad y cualidad propia de nuestra humanidad de formarnos como personas y como seres humanos en las trayectorias de aprendizaje a partir de la interacción en distintos contextos sociales.





Esta discusión y debate nos desafía a profundizar sobre la condición maleable de nuestra especie. La separación analítica de biología, psiquis y cultura, como legado de la era de la simplificación. Señalar que estas distinciones sólo son asequibles en la comprensión de estos fenómenos y su interrelación, es decir, en la conciencia de la complejidad de la configuración de la persona en comunidad linguística-social, a partir de la evidencia que se ha generado históricamente. A su vez, el ejercicio de superación de los etnocentrismos sólo es posible si somos capaces de hacer conscientes los procesos de endoculturación(socialización) por medio de los cuales son internalizados los sistemas simbólicos que, como mecanismos de adaptación, se presentan naturalizados y/o normalizados a nuestras experiencias.

La dicotomía naturaleza y cultura, cuerpo y razón, propia del reduccionismo fisicalista permitió comprender estas dinámicas imbricadas en la realidad fenoménica, que el conocimiento sesgado del racismo confunde y trasciende hasta nuestros tiempos en la discusión de la factibilidad del uso del concepto de raza.

En ello reside la preocupación por la maleabilidad de naturaleza humana: La comprensión de su propia construcción -del llegar a ser persona- reside en la comprensión de la construcción de un proceso en el cual se elabora la cultura, en un acervo de conocimiento profundo y  finalmente solamente anclado en sí mismo, sin marcadores genéticos, sin rasgos heredados. Modelado por una intención que tal vez es convicción; la convivencia humana, ¿es esta una intención que explora la supervivencia de la especie?, ¿supervivencia de lo humano-persona?. Tal vez la cultura y el ejercicio intelectual y emocional que nos permite comprenderla es una estrategia arraigada en nuestra naturaleza, un marcador cultural necesario para el continuo evolutivo en otra era; una era en que la construcción de una ética planetaria, por sobre el uso de la razón instrumental, sea el eje de los proyectos de desarrollo.

G.Garcés, agosto 2017

domingo, 13 de agosto de 2017

Silencio Agorero

Silencio agorero.

 Era una mañana soleada de invierno en la ciudad de los tres pisos humeante a leña de monte y vapor de veredas escarchadas. La luz dibujaba caricias de distinta intensidad en los techos de casas, almacenes y molinos,  el musgo reverdecido aparecía entre las grietas de  los techos y muros, y más allá en los cerros una bandada de jotes sobrevolaba los fragmentos de un bosque muerto. La ciudad adormecía y el bus bajó serpenteando las avenidas de Pedro de Valdivia y Ercilla,  al llegar a  calle Almagro un perro acostado en medio de la calzada, inmóvil y desafiante esquivó apenas al bus.  Abajo  arrodillado,  el  río Imperial transmutando en espejos recita en silencio historias sumergidas de lo muerto y lo viviente,  y abrazando  a la  ciudadela de los vestidos rotos,  le susurra  que espere a los kultrunes, a los pies descalzos  y a los lingues.


Gabriela Garcés, 2016, Carahue.

sábado, 12 de agosto de 2017

Valoración de la identidad cultural, promoción de la salud mental y espiritual.


Fueron muchos casos en que las abuelas, abuelos, madres y padres ocultaron la identidad cultural y  lengua mapuche a sus nietos, hijos e hijas como “un gesto de amor” así lo describe Jessica Huenteman quien narró su experiencia como niña y mujer mapuche en el Seminario Araucanía Cultural organizado en la UCTemuco. Asi también nos lo contó el lonko Miguel Treumún en una conversación sostenida recientemente en Carahue. Este ocultamiento  se extendió durante decenios: para  que pudieran  defenderse en los litigios de tierras, para que en la escuela no los maltrataran, para que en el pueblo no fueran tan discriminados, para que en el comercio no fueran engañados, etc.  Con el transcurso del tiempo ese gesto de amor y de protección hacia las nuevas generaciones, significó  una pérdida creciente  de la lengua y  de la cosmovisión mapuche: los valores, normas y regulaciones  que orientaban la vida de las comunidades y la formación integral de la persona; el  Az che que se compone por la sabiduría (kim che), Rectitud (Nor che), cordialidad (Küme che) y la fortaleza (Newen che), formación sustentada en el respeto y conexión con los otros seres vivos y  elementos de la naturaleza. Un aprendizaje que era traspasado de generación en generación.
Esta acción  de ocultar para proteger significó el tener que negar una identidad y una cosmovisión  y reemplazarla por el sistema  de valores,  creencias, y regulaciones sociales de la cultura chilena-occidental,  la  que  históricamente se construye en el distanciamiento y diferenciación de los pueblos originarios, teniendo como referente y aspiración  asimilarse a lo europeo-occidental, esto es,  blanqueando y negando el origen mapuche e incluso el mestizaje. Sin embargo,  en la Araucanía a diferencia de las regiones del centro del país  donde el modelo de  industrialización de a mediados del siglo XX consolidó grandes centros urbanos que atrajeron a  grandes masas de población campesina chilena y mapuche. En la Araucanía, persistieron formas tradicionales de economía agraria; traspasándose de forma intergeneracional el apego a la tierra,  las faenas  según los ciclos de la naturaleza, la vida comunitaria, etc. A su vez,   también  se traspasaron  a través de la sangre, los pómulos altos y los ojos achinados,  como canta Quelentaro,  y  una morenidad  que la chilenidad no ha aceptado y que ridículamente parece incomodarle.
Llevando esta reflexión al tema de la prevención planteo que todo ello se relaciona con el trauma histórico e intergeneracional que en palabras de Mitchell, autora Canadiense,  los pueblos originarios en general  y el pueblo mapuche en particular ha sufrido.  Trauma que radica en el despojo, desvalorización y pérdida de una cosmovisión milenaria, de un territorio y de una identidad personal y colectiva. Este trauma social ha impactado e impacta en las personas y  puede manifestarse como auto estigma, aislamiento, depresión, alcoholización y marginación. Y a nivel social con la desintegración  y pérdida de los lazos de apoyo comunitario.  En este sentido se plantea que  la sanación de ese trauma, en uno de sus aspectos paradójicamente resignificado  como un gesto de amor y protección, pasa por el re-conocimiento y  revalorización de los orígenes y de la cultura. En palabras de Elicura  conocer y aceptar nuestro  espejo físico y espiritual, aprender a amar y conocer lo que nos ha tocado vivir en la Araucanía.  Esta vez el gesto de amor, que otrora significó el ocultamiento y pérdida cultural, puede ser devuelto desde la sociedad nacional, con la aceptación  y reconocimiento oficial a un pueblo, una cultura y una sabiduría que en palabras de Elicura Chihuailaf está contenida en el libro fundamental de los pueblos nativos en general y del pueblo mapuche en particular: la naturaleza. 

Gabriela Garcés

2016



sábado, 29 de julio de 2017

Sobre la maleabilidad de la naturaleza humana

La maleabilidad humana es un tema que desde hace bastante tiempo aparece en mis reflexiones y cuestionamientos, como una curiosidad, pero también por una preocupación más profunda. Esta maleabilidad es la condición humana base de la emergencia de los sistemas simbólicos de comunicación que hacen posible el traspaso de experiencias, conocimientos y propósitos de una generación a otra y que ha dado sentido a nuestra evolución como especie humana. Asimismo es la condición que está en la base de la necesidad de construir sociedades mas integradas que logren configurar unidades cohesionadas (familias y otras instituciones) óptimas para la endoculturación o socialización. Por otra parte, es la constante y latente  amenaza que fragiliza y pone en riesgo cualquier atisbo de consenso y organización social, (maleabilidad como mecanismo de ruptura y cambio social). Esta amenaza oscila en un amplio espectro de funestas posibilidades. Basta un ser humano que crezca desprovisto de las vestiduras culturales para que devenga en un ser bestial. Basta un niño que crezca en el abuso y el desamor para que devenga en un ser carente de empatía y probablemente un psicópata. Basta una sociedad que legitime la violencia de Estado  para dar a la luz una guerra y una guerra puede terminar con una civilización. Basta una generación que crezca amparada sólo en su propia naturaleza para dar fin a miles de años de historia. Basta un pueblo que sea invadido por credos dogmáticos con fines expansionistas para retroceder en los derechos de equidad de género y de autodeterminación de pueblos indígenas. Basta una sociedad nacional que no promueva la cultura y las artes para crear una sociedad sin memoria, obediente y disciplinada funcional al modelo económico hegemónico.
La gran maleabilidad humana, esa condición que nos ha permitido sobrevivir y adaptarnos a contextos, territorios y geografías tan diversas tiene esa doble implicancia es una condición de amenaza constante que es cautelada por la institucionalidad social, por la arquitectura de leyes, normas, religiones. Es el techo de la escalada o es el principio que plasma, que evidencia, que constata la  naturaleza profundamente social de los seres humanos y por lo tanto la dependencia a ella. De ahí el interés de la política, de ahí la importancia de este quehacer-fundante  tan desprestigiado.  

Problematización: La maleabilidad como condición que también nos libera, de las verdades antropomórficas, como señala Nietzche el instinto como naturaleza vital. 
Entonces, con lento ademán, se la acerca a los ojos y trata de leerla. No tengo prisa, hay tiempo de sobra, se dice presa de una extraña seguridad, como si por fin todo le estuviera permitido: como si no tuviera que mostrarse cortes, ni cumplir las reglas ni el protocolo, como si ya no fuera necesario apresurarse, decir galanterías o interpretar el papel de caballero refinado. Es uno de los momentos en que la vida echa por tierra los tratados, en que las reglas del juego pierden validez. Y darse cuenta de ello resulta un tanto humillante, pero también conforta en cierta manera. Es posible que un loco se sienta a sí en el instante inicial, cuando la razón se separa del mundo del orden y las leyes conocidas. Ahora podría sentarme en el suelo y quitarme los zapatos-piensa.
(Sándor Marai, La Gaviota pp.26).

De esta novela que recién comienzo a leer considero pasajes notables, bueno en general como en todos las obras que he leído de Marai. Cuando las construcciones personales, que nos sirven para dotar de sentido y sobreponernos a las situaciones  muestran  su ahora evidente fragilidad, cuando caducan ante el hecho que aparece inesperado a contra corriente de la conciencia habitual.


-----Porque quiero a mi humanidad me apuro, me encierro y me expando, pienso, pienso en el presente, martirizo a mi ego procurando que brote el manantial más puro de mi conciencia y de mi intuición. Pienso en mi género, pero primero en mi humanidad y mi pensar la humanidad emana desde mi género, desde este ser mujer que es una vivencia en rebeldía constante y la vida se vuelve una pregunta. Transitar por caminos internos, buscar las huellas de aquellas que abrieron senderos, y también abrir otros nuevos, reconocer las señales, reconocer las luchas, reconocer los despertares, reconocer las etapas de cada despertar. Y cargar con el peso transgeneracional de una historia, cargar lo invisible, cargar lo insostenible...y luego liberarse y luego no retroceder y reconocer las señales y avanzar----. GG.

 Escapismo ilógico I Desperté abrumada,  no había alcanzado a resolver el dilema durante el sueño y aún tendría que esperar por una señal má...