sábado, 11 de agosto de 2018

Integración versus espacios de resistencia juvenil

En estos nuevos aprendizajes, al asumir la dirección de un programa de tratamiento del consumo de drogas para adolescentes infractores de ley, varias son las dudas que me asaltan, que brotan de nuevos lenguajes disciplinarios e institucionales. El marco más amplio es el de un programa de sanción que tiene como propósito modelar los comportamientos de jóvenes, que se encuentran cumpliendo una sanción y brindarles apoyo  mostrando caminos y formas  hacia la integración social,  y la reducción del consumo problemático y dependencia a sus adicciones.
El concepto de integración social presupone un contexto pre-existente al cual se debe  integrar, es decir, transitar de una posición social de no integrado o excluído a ser un sujeto integrado, incluido que adopta valores, normas, costumbres y expectativas deseables y funcionales al contexto del cual no formaba parte, o al menos no de la  manera adecuada.
Sin embargo se está considerando que en ese estar excluído al sistema social más amplio sujeto a un orden jurídico, también existen subculturas con micro ordenamientos, dinámicas interaccionales, que si bien no se encuentras explicitadas en códigos o protocolos formales, están regidas por ciertos valores,  roles y funciones. ¿Se considera que estos jóvenes tuvieron que ganar un lugar dentro de ese contexto de exclusión?

¿Y qué hay de ellos, sus mundos de la vida y las construcciones previas?, sus trayectorias de vida en muchos casos dolorosas y  del daño adquirido, experiencias traumáticas, marginalidad, violencias, que finalmente decantan en comportamientos trasgresores y oposicionistas, en la comisión de  delitos que de acuerdo a la evidencia están muy vinculados al consumo de drogas, principalmente alcohol,  marihuana, cocaína y  benzodiazepinas.
 Las manifestaciones de este daño tienen varios rostros:  el desarrollo de habilidades y estrategias de sobrevivencia, adaptativas y trasgresoras, la búsqueda y exploración de la alteración de los estados de conciencia,  a través de consumos anestesiantes, la desconexión emocional, y  junto con ello comportamientos gananciales, narcisistas, egocentrados y antisociales, la validación entre pares de algunos de estos comportamientos, puestos en contextos subculturales juveniles.
Revisando algunas fichas que contienen las historias de vida,  es recurrente la vinculación con instituciones desde muy temprana infancia, vidas con prótesis, una ortopedia institucional construida en un primer momento para suplir y contrarrestar las ausencias y  negligencias de los sistemas ecológicos que envuelven a la infancia, y  posteriormente en la adolescencia y juventud,  para frenar la criminalidad y contener el desborde de esas vidas que van quedando fuera del mundo legal y dentro de subórdenes con un sustrato normativo infractor de ley.

Entonces, ¿Qué mostrarles?, ¿formas de adquirir la otra conciencia?, o el descubrimiento de ellos mismos, o lo amigable, el lado bueno de la sociedad. Los profesionales, equipo interventor ¿deben iluminar esos espacios, deben  construir un micro-espacio social adecuado al potencial de integración de los jóvenes?.





viernes, 3 de agosto de 2018

Futuras distinciones ampararán a lo comunitario

En  la actualidad, abundan  los discursos y consideraciones respecto de la necesidad de trabajar de forma articulada, complementaria, interdisciplinaria, multidisciplinaria, solidaria, cooperativista, en fin, un sinnúmero de adjetivos que apuntan a la necesidad de fortalecer el trabajo en equipo, énfasis que de por sí  presupone una tendencia a la  fragmentación y primacía de la individualidad *.
En este marco desarrollo aquí una serie de reflexiones respecto de las formas de  reconocer y distinguir méritos  profesionales y técnicos vinculados a  los desempeños laborales o académicos, procesos  que revisten mayor notoriedad en momentos de transición laboral, o de estudios de especialización, que en efecto, es cuando  más valen los pergaminos, medallas y laureles  que cada quien lleva sobre sí mismo.

Surge de la intención de  analizar de manera crítica  los mecanismos institucionalizados  de reconocimiento  del logro individual, los que están  asociados a criterios de validación y valoración que circunscriben y recortan al sujeto  en su sola  unicidad consigo mismo, quien pareciera que  en su trayecto vital va superando etapas y abriéndose caminos en medio de la soledad y la nada, desconociendo que muchos de esos logros y méritos son fruto de las  interacciones sostenidas con los  sujetos próximos. Que muchas (sino todas) las ideas surgen de conversaciones sostenidas en las vivencias compartidas, en el trabajo colaborativo, co-construido  y mancomunado de los equipos y grupos de trabajo en el contexto de la construcción de confianzas y de la orientación a propósitos colectivos y compromisos compartidos.

En este contexto, una forma distinta de concebir el logro sugiere la necesidad de cambiar, transformar las formas de evaluación de desempeños individuales,  mediante criterios que valoren y validen la participación activa  y colaborativa en grupos y equipos de trabajo, la capacidad de superar conflictos y de mantener propósitos y compromisos colectivos a largo de las trayectorias de vida de las personas.
Y es que desde mi experiencia personal,  veo que uno de los grandes problemas para desarrollar trabajo en equipo es el personalismo y los egos que encuentran un lugar de validación justamente en el alzarse por sobre los otros, en la sensación acechante, de que alguien tendrá que llenar el único cupo del éxito, en la competencia que adquiere formas de inseguridades, desconfianzas, hostilidades y frustraciones. Es esta una coerción estructural, donde los sujetos integrados debemos ajustarnos y adoptar lógicas de diferenciación y competencia,  lo he visto en el mundo laboral institucional,  y en el mundo académico donde es aún más acentuado;  la individuación y el éxito quedan amparados en carreras eminentemente individuales y por tanto, egocentradas. 

En resumen, se plantea entonces  que esta naturaleza social de los seres humanos y de la producción de conocimiento y de subjetividades queda subsumida, aletargada  y suprimida en estructuras y dinámicas  sociales donde prima la individuación y diferenciación de los sujetos, la demarcación parcelada de los logros, dejando fuera la génesis compleja de la creación conjunta.
En este marco es necesaria la pregunta sobre el llamado  logro individual, justamente, qué tanto de individual tiene y qué tanto de colectivo.
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Desde  las ciencias sociales históricamente se ha puesto de relieve la naturaleza profundamente social de lo seres humanos, la construcción social del conocimiento, los procesos de socialización, intersubjetividad y ecología de los sistemas sociales donde se configura la persona y su identidad personal y relacional. Asimismo, desde la otra orilla, los hallazgos de la neurobiología en las últimas décadas han develado el modelaje social  de la biología, la plasticidad neurológica, el descubrimiento de las neuronas espejo,  la modulación cultural de las emociones,y la empatía como aglutinador social que permite la generación de vínculos de solidaridad que estaría grabada en nuestra especie. Todo ello ha abierto un campo de indagación y producción de conocimiento intersticial y coherente con una concepción compleja y dinámica de la realidad.
A pesar de toda esta  evidencia que revierte una de las dicotomías fundantes de occidente:  la separación sujeto-comunidad, los mecanismos de validación y reconocimiento siguen individualizando el logro, lo que se expresa de forma concreta en la construcción de los curriculum, compendios de estas trayectorias individuales que, formulados en primera persona, presentan y ofrecen a las instituciones a un sujeto protagónico, escindido del soporte humano, organizacional y comunitario  que, en muchos casos, hicieron posible el desarrollo y realización de sí mismo.

Entonces, por qué no propiciar los espacios para el reconocimiento del trabajo colaborativo que sustenta y enmarca a las trayectorias de realización profesional y académica individual?,  ¿por qué no intentar nuevas formas de reconocimiento y valoración del logro colectivo? pienso e imagino nuevas formas de reconocimiento amparadas en el funcionamiento grupal, en la producción creativa y comprometida del colectivo y de aquellos grupos y equipos de trabajo que llegan a conformar comunidades de aprendizaje y de producción creativa.
Imagino algo así como un sistema de reconocimiento por un lado, de los logros desarrollados por la persona  en el trabajo grupal y por otro lado,  de haber pertenecido, formado parte de equipos/grupos de trabajo distinguidos: ¿cuántas estrellas tienes por relacionarte de manera empática, colaborativa, creativa y proactiva? ¿Haz participado en grupos de trabajo con alguna de estas distinciones?

Gabriela Garcés, Agosto, 2018.

* Esta  tension se vincula  no sólo con la neoliberalización de estos espacios de trabajo, sino que de la vida interna misma, pero en esta oportunidad no ahondaré en ese aspecto más filosófico,


domingo, 29 de julio de 2018

La vida en flujo

La vida es un fluir de subjetividades, de deseos, de sanaciones, de errores, emociones y encuentros. ¿Qué es lograr una meta?, sólo es proyectar un camino, es encontrarse consigo mismo, es abrir un espacio para la existencia en sincronía con una historia, con una biografía, es darle sentido a la experiencia. Un logro es un tramo del camino, el interludio para la sanación profunda de una herida. Por eso no es un premio, ni una ganancia anclada a un ego, ni puede significar alcanzar un lugar o un espacio protegido y estático, sino es ahondar en el conocimiento de sí mismo, es tomar seguridad sobre los pasos y abrir nuevas preguntas, finalmente es tener más seguridad de querer responder esas preguntas.

sábado, 26 de mayo de 2018

Sobre transición paradigmática

"Cómo se puede seguir viendo al mundo como algo real, si el yo que establece que es real, es intangible". (Frase recogida del documental ¿Y tú qué sabes?)

Desde qué paradigma observamos el mundo, es que aún somos reflejo cognitivo de la física mecanicista, cuyas verdades prevalecieron por tres siglos en nuestra humanidad. Aún observamos, seleccionamos y construimos el mundo bajo sus dictámenes de lo tangible, lo regular, estable y externo a nuestra experiencia?
Y si tal vez lo comenzamos a observar de manera cuántica, qué significa observar el mundo desde este nuevo paradigma?. Estaremos aún en la transición de miradas, aprendiendo un nuevo lenguaje, una nueva cognición?
O tal vez ya estamos cambiando de visor y si es así, ¿qué es lo  transformado?, cómo es esta nueva representación del mundo?, qué dimensiones han aparecido en nuestra nueva realidad?


INTUICIÓN, EXPERIENCIA, EMPATÍA, CONEXIÓN, CUERPO Y EMOCIÓN. 

El universo físico se vuelve pequeño, intrascendente.

La mecánica cuántica abre nuevos horizontes y dimensiones de lo real, pero la ciencia puede que haya dejado de ser el motor paradigmático y constructor de realidades. Hoy por hoy, en la posmodernidad la economía construye las nuevas miradas del mundo...
La ciencia al servicio de la ambición y del interés individual nos ha llevado a este callejón sin salida, pero la naturaleza de lo real no es su patrimonio exclusivo.

Otras culturas y otras ciencias han revelado las mismas intuiciones


¿Por qué la tecnología no se pone al servicio de lo auténtico?¿podrá sintonizar con una utopía de la hermandad de las especies?

martes, 13 de febrero de 2018

Mundos Aparte - Simplificación de la Vida y Conciencia de proceso

El mundo se ha vuelto muy complejo para comprenderlo a partir de la simple experiencia vivida, que a su vez se basa y origina en la complejidad del mundo post /transmoderno. Experiencia que justamente ha sido simplificada, revestida de comodidad y entretenida con luces voladoras de vitrinas y melodías de consumo, rutinas, espectáculos, viajes y medios de pago. Estas experiencias constituyen formas de vida clausuradas, artificialmente apartadas de su matriz;  así como los llamativos colores, formas y diseños de los tejidos de indochina difícilmente por sí mismos reflejan la realidad de precariedad y explotación infantil que les da origen, es impensable que el estilo de vida prototípico de nuestra sociedad en todas sus variantes,  refleje o recuerde dinámicas de desigualdad y violencia estructural.
El fin justifica los medios para el pensamiento renacentista y liberal del siglo XVI, en tiempos en que el capitalismo se consolidaba sobre la conformación de los Estados Nacionales en Europa, el fin era el poder que se ejercía sobre un territorio haciendo posible la competición y primacía de un Estado por sobre otros, brindando un bienestar a quienes habitaban dentro de esa jurisdicción, es decir, el fin se asociaba con el interés y bienestar de alguna población asociada a alguna identidad nacional-territorial (por reducida que esta fuera). Esta premisa extrapolada a nuestra  época adquiere un matiz diferente, una vez expandido el mercado y consolidado en el sistema-mundo, el fin justifica los medios para el interés y/o bienestar  de alguna población esta vez anónima y de base no territorial, beneficiarios que viven  los privilegios, en su mayor parte heredados de forma transgeneracional,  mientras la otra población conformaría los medios justificantes, distribuidos en un espectro de niveles con mecanismos de conformidad ad hoc.
El bienestar como concepto acuñado en el marco de un proyecto político de connotación colectiva,  en la actualidad se diluye al desprenderse de estas asunciones y pasa a conformar un valor de naturaleza individual, el interés individual entonces, reclama y adquiere pretensión de validez, de legítima razón, de justificación de medios.

La simplificación de la vida, como mecanismo de conformidad ad hoc,  es decir, como recurso funcional a ciertos fines en que las tecnologías tienen un papel fundante,  requiere de los sujetos y colectivos obediencia, conformidad y censura. Por obediencia se entiende el acatamiento de un límite auto-impuesto que toma la forma de desinterés por comprender (la panorámica completa) y de conformidad con la forma de vida y (parcela de) realidad vivida. En esta censura hay un ejercicio de negación, de lobotomía autoinflingida o de esclavitud autoinducida, en la línea de lo planteado por Byung- Chul Han, que primero se desentiende y luego anula la conciencia de proceso, de la matriz de origen de las formas de vida y de la experiencia vivida.

Lo anterior en buena medida es observable en el hecho de que la comprensión de la complejidad del mundo actual no es puesta a disposición de todas las personas por igual:  Si una buena parte de los sistemas educacionales, donde se selecciona lo considerado relevante a ser traspasado a las generaciones siguientes,  no brindan las herramientas necesarias para comprender desde una perspectiva histórica-procesual e integrada la complejidad de la experiencia de vida en un entorno social, económico,  medioambiental, tecnológico, es porque ese desconocimiento es necesario para el funcionamiento del sistema-mundo y su distribución de poder. Este análisis está lejos de ser novedoso,  pero en sus efectos resulta interesante observar cómo estas lógicas de encubrimiento y censura, capturadas y moduladas por el sentido común, dan cuerpo y performan  acciones  e interacciones cotidianas; en la modalidad de prejuicio, estigma, apatía y discriminación que lubrican  los mecanismos y engranajes de la diferenciación social.

En primer lugar, es posible observar  la naturalización  de un sustrato ético-moral enraizado a esta lógica de simplificación y practicidad, por ejemplo la tendencia de asociar lo bueno, óptimo o deseable con la capacidad de poder adquisitivo de personas y  grupos sociales de pertenencia,  omitiendo una serie de dinámicas socio-históricas, es una operación que el sentido común realiza de forma casi automática, instantánea. Así como la mujer aprende a jugar las cartas del patriarcado y hace uso de esas reglas para sus intereses individuales, así como resulta más fácil mirar con desconfianza la inmigración internacional. Estas operaciones simplificadoras posicionan a los sujetos, en la mayoría de los casos ficticiamente del lado del poder y de los fines del sistema. Es una fórmula más fácil, evasiva, apegada a la sonrisa y al goce. La conciencia práctica que se adapta y lubrica a las condiciones estructurales, se sobrepone al cuestionamiento ético, desplazando a la compasión, empatía por la funcionalidad.

Para los sujetos simplificados y simplificadores, la acción de contrapartida es percibida como conflictividad, amargura  e incluso mal gusto. Adoptando un juicio moral desprendido de su procedencia socio-histórica y económica, como señala Irene Nemirovsky, en su novela El Maestro de Almas, donde un inmigrante griego de ascendencia árabe,  describe su asombro al conocer a una mujer francesa de la alta burguesía:   la diferencia (entre ella y tu), se reduce sólo a que ella pertenece a una raza que durante siglos ha sido preservada del hambre, que no ha tenido que ingeniárselas para comer, como nuestros padres y nosotros, y que puede permitirse el lujo del desinterés y el honor, a diferencia nuestra. (...) Yo nunca había visto eso. Un ser humano sin vanidad, sin egoísmo ni avaricia, para quien el dinero y los bienes de este mundo no significan nada. [op.cit, 2017:77).
La conciencia acritica eventualmente puede confundirse con una estética y valoración propia de la clase dominante, las filosofías zen y orientales podrían eventualmente y de forma superficial,  servir de ideología/filosofía de vida para esta simplificación de la vida.

La elegancia en evitar el conflicto es puesta en tensión con la vivencia misma en la sociedad latinoamericana.
Existen entonces síntomas generales de adecuación y divergencia ante la simplificación y clausura de origen: La vivencia politizada de América Latina y nuestras sociedades en vías al desarrollo,mediante propuestas de transmodernidad, epistemologías del sur que incorporan la comprensión de procesos históricos en desarrollo que son actualizados de forma cotidiana en las situaciones y escenarios socioculturales de interacción y socialización.


sábado, 10 de febrero de 2018

Soledad 2.0

Soledad 2.0

Ser y no ser en la plataforma del ego.
En la superficie auténtica
de cosmética profundidad.
Ser comunicante
 y dependiente adaptada
de la aprobación mecanizada
de íconos manuales:
me gusta, no me gusta,
me asombra, me encanta.

Ser no comunicante,
sin representación y existencia
en el espacio donde todo y nada ocurre.
Pero la soledad a veces pesa,
y perfora agujeros
en honduras de carne y de recuerdo.

Ya he destruido marionetas,
mi ego derrotado
No encontró un lugar entre esas máscaras.

Recuerdo haber elegido una policromada
De tonos luminosos y viajes turquesas,
Pero no pude sostenerla entre las sombras de mi quietud.
Recuerdo que  elegí una insurrecta
De consignas, ironías  y subversiones
Y tuve que esconderla,
porque una táctica
es necesaria al alma iconoclasta,
las sombras cobijan a su cuerpo
para que a su espíritu la luz.

Recuerdo que elegí una intelectiva
 de tonos oscuros y arrugado ceño
Y la vida me la devolvió rayada
diciendo que le mentía.
Pensé en una nueva
Que de todas aquellas se compusiera
Forcé las piezas
Intenté encajarlas y no hubo máscaras,
Fue una extraña ecuación.

Heme aquí aun buscando presencias.

Gabriela Garcés, 2017


Poemario antiguo y pensamientos variados



Siempre he necesitado la soledad y un cadáver cercano que recuerde mi condición de ser-vivo-viviente.
Amo la belleza de las flores marchitas y las polillas muertas
que exponen la realidad de polvo…
 Que se esparce en mi mundo habitación.

                                                                                   
                                                                                                2005


Piel de oveja 

Debiste haber nacido en otro tiempo,           piel de oveja,
de conflictos, guerras,  revoluciones
Y no de ésta paz de cementerio
Que tiñe todo de ceniza.

Debiste haber nacido en otro espacio,            piel de oveja,
tierras hostiles,  mares agitados
Praderas encendidas de rosas  negras y rojas
paisaje trizado en que las nubes se estrellan,
los árboles se arañan, y  las olas se quiebran


Debiste haber nacido del otro sexo,               piel de oveja,
Y escapar de esas contracciones,
De esa cárcel que te aprieta
De ese llanto que te nombra

Debiste haber llorado,                                      piel de oveja,
Cuando nadie resistió  tus guerras
Sin embargo ríes y miras 
con expresión de indiferencia

Si, el conflicto es tu motor
Piel de oveja, 
y te has vestido de seda y  algodones
Solo para no caer tan fuerte en el muro de los días.

                                                                                    2005


viernes, 9 de febrero de 2018

Decálogo para Visitar un Bosque

DECÁLOGO PARA VISITAR UN BOSQUE

Antes de ingresar por el sendero y de avanzar sobre esforzadas raíces y bajo cándidas copas, detente un momento para  preparar tu mente y sentidos a una experiencia diferente.
Piensa que el bosque en su estar quieto y prolongado existe, y en un generoso esfuerzo de ser conocido por otros seres y especies reside una gran riqueza. Es entonces misión del visitante lograr comprender y descifrar el secreto que atesora en su interior. A continuación les dejo algunas pistas que pueden ayudar:

1.- Piensa y siente que estás en un espacio de tiempo, historia y memoria, donde  diversas especies mutuamente implicadas y adaptadas, han desarrollado y compartido sus trayectorias de vida. Considera entonces que estas ingresando en una gran vivienda, una comunidad que ha trascendido y persistido en distintos tiempos.

2.- Haz de cuenta que te presentas frente a un consejo de ancianos,  cortezas robustas de formas sinuosas, con barbas solemnes y ramajes que en su culto y búsqueda solar han desplegado su habilidad de altura. Sus formas de vida han tejido equilibrios dinámicos y sutiles con otros seres.

3.- Considera que allí también habita la infancia del bosque, semillas en pronta germinación, germinadas y almácigos que afloran tímidos entre la alfombra de hojas multicolores. También habitan microorganismos, insectos, aves y mamíferos, todos en comunidad  han devenido en ronda evolutiva y han configurado ese paisaje que ahora observas.

4.- Entonces, resulta necesario que te solicites un permiso interno de vaciamiento y de no invasión. El bosque es un lugar de exploración sensorial auténtica. Por respeto a esa comunidad y por respeto a ti mismo:

5.-Al ingresar inspira profundo, siente los aromas del lugar  y llena tus pulmones de este nuevo aire. Al caminar busca el ritmo de tu respiración y que tus pasos sigan ese compás.

6.- Debes buscar el silencio, primero oír tus pisadas, el sonido de las hojas, continúa buscando el silencio y oirás el cantar de aves, de insectos, el crujido y roce de los ramajes al viento.

7.- Debes liberar, sentir tus manos y palpar la rugosidad de los troncos y cortezas, la textura suave de  las hojas, la ternura de los musgos,  leer con tus dedos la creatividad añosa que han legado los antiguos.

8.- Limpia tu mirada  distinguiendo la gama de colores verdes, amarillos, rojos y marrones que el paisaje próximo te ofrece, percibe el juego de la luz entre la fronda, las arquitecturas que forman musgos, helechos y arañas en la tierra, en los troncos y en la roca.

9.- Si encuentras un curso de agua, siente su frescor en tu rostro y manos. Continúa tu camino silencioso y de contemplación, tu mente estará más receptiva y a la vez despejada de las distorsiones y negatividades propias de la vida urbana en una sociedad competitiva y de consumo.

10.- De pronto ingresarás en un nuevo estado de conciencia, pensarás en cuestiones fundamentales acerca de ti mismo, de tu vida y de nuestra existencia. En este punto habrás descifrado el secreto tesoro del bosque.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Violeta parra y su creación con vocación de territorio



La canción "Gracias a la Vida" puede haber surgido como un análisis crítico realizado por la autora Violeta Parra a la expresión popular "Gracias a Dios".  Si esto fuera así, quedaría en evidencia una vez más su espíritu rupturista, desde su ser artista y ser mujer.

Una tarde de campo y bosque sureño, mientras trataba de distinguir los cantos de aves silvestres y domésticas: chucao, chirigue, patos, gallos, pavo real, palomas y muchas otras que no logré reconocer,  oí el canto del chincol, avecilla que está presente en gran parte del país, en zonas urbanas y rurales, su conocido canto  popularmente se asocia a la frase "donde está mi tío agustín". Llama la atención  su melódica expresividad, su canto fresco y a la vez melancólico. Al imitarlo una y otra vez,  mientras le explicaba la frasecita a mi hija me sorprendí tarareando la melodía de la canción Run run se fue pal norte de Violeta Parra. Como si el canto del chincol hubiese sido grabado en su potencial creativo y revivido en su obra. Como mujer de origen campesino y asentada en los márgenes de la ciudad no pocas veces debió escuchar su trino. Recopiladora de historias de lo humano, lo natural y lo trascendente fusionó en sus creaciones el sentimiento, sensibilidad y belleza de lo simple cantando desde y hacia la complejidad de las emociones humanas. A partir de su experiencia en un espacio tiempo vital, su creación como pocas, nace con vocación de territorio.
En esta característica y don creativo reside su valoración por lo propio, el reconocimiento de su ser, haber recorrido las cavernas internas y hallar esa voz antigua, del tuwun, del kupalme, la formación del ser persona en el mundo mapuche, donde el territorio, el espacio significado desde una filosofía compleja adquiere potencial expresivo.

viernes, 18 de agosto de 2017

Sobre la maleabilidad humana II

La elaboración meta-racional de la cultura, que bajo los designios del positivismo iluminista se separó de la bios y ahora, en los albores de la profundización del paradigma complejo retorna investida de cognición, de mente in-corporada (en-carnada) y de experiencia sensible como condición para el intelecto y el conocimiento, ha sido clave en el ejercicio heurístico de comprendernos como especie en su complejidad bio-física y meta-física; el ser humano y la persona.
En el desafío humano de entender las dinámicas del mundo de fenómenos que nos envuelven y nos constituyen como personas-en-sociedad, la comprensión ha tomado caminos variados, vaivenes propios de cambios paradigmáticos muchas veces orientados por intereses y dinámicas propias del poder político y económico en distintas épocas históricas. El concepto de raza es un claro ejemplo de ello. El evolucionismo de fines del siglo XIX generó evidencia para fundamentar la supremacía blanca por sobre los otros grupos humanos (S/XVIII: Lineo, Blunembach; S/XIX: Morton, Nott y Giddon entre otros hombres de ciencia). Este sesgo, usado para justificar la colonización violenta de territorios transcontinentales, la esclavitud, la emergencia y consolidación de las élites sociales del primer mundo, influenció también la generación de conocimiento en las ciencias naturales y sociales modelando el conocimiento social y de sentido común teniendo graves consecuencias en las formas de convivencia social y los mundos de la vida de miles de personas, hasta mediados del siglo XX. 
La creencia en una unidad psicobiológica-cultural dominó gran parte de este periodo, dando pie a políticas eugenésicas amparadas en leyes que prohibían la mezcla entre razas, segregaban la convivencia entre blancos y afrodescendientes, promovieron esterilizaciones masivas, entre otras.

En este contexto es preocupante la fragilidad de la memoria y/o la construcción social del olvido. Un argumento de la socio-biología es que el etnocentrismo, la xenofobia y el racismo son rasgos biológicos y connaturales al ser humano, es decir, que la discriminación presente en los distintos grupos humanos, tendría una base instintiva grabada en su naturaleza. 

Desde la antropología este planteamiento tiene un contrapunto en los supuestos de que toda cultura es absoluta para sí misma y el sentido común es etnocéntrico por naturaleza; en otras palabras, toda cultura tiende a universalizar sus propios presupuestos e interpretaciones de la realidad, pero de la misma forma en que los grupos de individuos naturalizan aquello colectivamente creado, todo grupo  puede desarrollar el ejercicio reflexivo de de-construir estas naturalizaciones. El concepto de cultura como construcción  sociocultural nos brinda los argumentos y la evidencia que constata la diversidad de preferencias e inclinaciones naturalizadas como el gusto por ciertos alimentos, vestimentas y alianzas reproductivas y esa capacidad y cualidad propia de nuestra humanidad de formarnos como personas y como seres humanos en las trayectorias de aprendizaje a partir de la interacción en distintos contextos sociales.





Esta discusión y debate nos desafía a profundizar sobre la condición maleable de nuestra especie. La separación analítica de biología, psiquis y cultura, como legado de la era de la simplificación. Señalar que estas distinciones sólo son asequibles en la comprensión de estos fenómenos y su interrelación, es decir, en la conciencia de la complejidad de la configuración de la persona en comunidad linguística-social, a partir de la evidencia que se ha generado históricamente. A su vez, el ejercicio de superación de los etnocentrismos sólo es posible si somos capaces de hacer conscientes los procesos de endoculturación(socialización) por medio de los cuales son internalizados los sistemas simbólicos que, como mecanismos de adaptación, se presentan naturalizados y/o normalizados a nuestras experiencias.

La dicotomía naturaleza y cultura, cuerpo y razón, propia del reduccionismo fisicalista permitió comprender estas dinámicas imbricadas en la realidad fenoménica, que el conocimiento sesgado del racismo confunde y trasciende hasta nuestros tiempos en la discusión de la factibilidad del uso del concepto de raza.

En ello reside la preocupación por la maleabilidad de naturaleza humana: La comprensión de su propia construcción -del llegar a ser persona- reside en la comprensión de la construcción de un proceso en el cual se elabora la cultura, en un acervo de conocimiento profundo y  finalmente solamente anclado en sí mismo, sin marcadores genéticos, sin rasgos heredados. Modelado por una intención que tal vez es convicción; la convivencia humana, ¿es esta una intención que explora la supervivencia de la especie?, ¿supervivencia de lo humano-persona?. Tal vez la cultura y el ejercicio intelectual y emocional que nos permite comprenderla es una estrategia arraigada en nuestra naturaleza, un marcador cultural necesario para el continuo evolutivo en otra era; una era en que la construcción de una ética planetaria, por sobre el uso de la razón instrumental, sea el eje de los proyectos de desarrollo.

G.Garcés, agosto 2017

domingo, 13 de agosto de 2017

Silencio Agorero

Silencio agorero.

 Era una mañana soleada de invierno en la ciudad de los tres pisos humeante a leña de monte y vapor de veredas escarchadas. La luz dibujaba caricias de distinta intensidad en los techos de casas, almacenes y molinos,  el musgo reverdecido aparecía entre las grietas de  los techos y muros, y más allá en los cerros una bandada de jotes sobrevolaba los fragmentos de un bosque muerto. La ciudad adormecía y el bus bajó serpenteando las avenidas de Pedro de Valdivia y Ercilla,  al llegar a  calle Almagro un perro acostado en medio de la calzada, inmóvil y desafiante esquivó apenas al bus.  Abajo  arrodillado,  el  río Imperial transmutando en espejos recita en silencio historias sumergidas de lo muerto y lo viviente,  y abrazando  a la  ciudadela de los vestidos rotos,  le susurra  que espere a los kultrunes, a los pies descalzos  y a los lingues.


Gabriela Garcés, 2016, Carahue.

 Escapismo ilógico I Desperté abrumada,  no había alcanzado a resolver el dilema durante el sueño y aún tendría que esperar por una señal má...